viernes, marzo 18, 2005

Un ritual norteño

Más de 7.000 piojosos se convocaron en Tucumán para ver a Los Piojos y su "Máquina de Sangre".

Bengalas, bombas, trapos y remeras agitadas. Lo de siempre pero, esta vez, con un agregado especial: Los Piojos en el escenario. Tucumán recibió a la banda de El Palomar por tercera vez el viernes pasado. Y, para sorpresa de muchos, más de 7.000 personas se reunieron a presenciar el esperado ritual, que incluyó gente de Santiago del Estero, Catamarca, Salta, Jujuy, Mendoza y Buenos Aires.
Un gran escenario con dos piojos de máquina naranja a los costados, una pantalla que proyectaba imágenes y el vivo; y el sonido que los acompañó, muy prolijo, durante toda la noche. “Desde lejos no se ve”, “Taxi boy” y “Labios de seda” fueron la trilogía que hizo estallar en el comienzo. Los clásicos hicieron valer la espera y los piojosos comenzaron a bailar hasta el final del show, que se extendió durante tres horas.
Más tarde, los botines en el micrófono anunciaron “Maradó”, mientras la pantalla rememoraba los mejores goles de la historia del 10. Los temas de Máquina de sangre fueron coreados y pogueados por todos, mientras que los clásicos hicieron estallar a los nostálgicos. “El farolito”, “Ando ganas”, “Fijate” y una versión distinta de “Verano del ‘92” (anunciada como “Ahora vamos a tocar...” ) hicieron prender las bengalas, mientras un enigmático hombre con capucha de mono (nunca identificado) se paseaba un par de veces por detrás de los músicos.
Los bises llegaron “Como Alí”. Los Piojos salieron con las batas verdes a noquear, mientras la pantalla mostraba imágenes de Mohamed. El show comenzó casi dos horas más tarde de lo previsto pero, sobre el final, Andres Ciro explicó: “No queríamos ningún tucumano lastimado. Esperamos a todos para que no se armaran avalanchas afuera”. Disculpados, con aplausos, Los Piojos comenzaron a despedirse. A Toto y al Negro se les sumó Martín para bailar en el “El balneario...”; y el “Finale” hizo levantar los trapos de todos los rincones.
La Máquina de Sangre arrasó con todo y se despidió hasta la próxima. En camarines la fiesta continuaba, pero más tranquila. Amigos, fans y organizadores ya calmados, tomaban algo para tranquilizar los ánimos. Al rato, un productor arengaba para partir... la fecha en Jujuy esperaba ansiosa.

Fuente Rock.com.ar

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